A TONI “EL SUIZO”



(Google Imagen, s.f.)

Con la mirada fija en el horizonte seductor
emprendiste el vuelo plasmado de amor,
escribiendo en tu diario recuerdos del ayer
y loando al cielo que te vio nacer.

Llegaste risueño con alma de intrépido guerrero
a surcar selvas y ríos del Oriente Ecuatoriano.
Con fuerza avasalladora de tus músculos de acero
uniste pueblos y comarcas, en franco abrazo de hermano.

Los rayos del sol removieron la piel de tu frente,
las hojas caídas del follaje recogieron tu sudor;
en las crestas iracundas de la corriente se fue tu mirada:
lenta, pensativa, en los minutos de ensueño, al confín de la nada.

Cuántos recordarán tus hazañas de acróbata valiente,
admiración de valor y constancia en cada amanecer.
Memorias imborrables dejas en cada mente
y nobles sentimientos vas sembrando en cada ser.

En nuestras retinas queda tu semblante de héroe legendario,
en nuestros corazones, la grandeza de tu espíritu.
Caminante de marismas en las pluviosidades de la vida,
remero de esperanzas, mítico de inviernos, ave viajera.

La pureza de tu alma cual aureola de una estrella,
tus ojos dos luceros en la aurora de cada día;
tu corazón, saeta que  hiere a la adversidad;
tus puentes, sendero de peregrinos, en la inmensidad.

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